AML (Anti-Money Laundering), también conocido como prevención del blanqueo de capitales, es el conjunto de normas, procedimientos y controles que las empresas (especialmente financieras y proveedores de servicios de pago) implementan para prevenir, detectar y reportar actividades relacionadas con el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo.
El objetivo principal es garantizar que los fondos que circulan por el sistema financiero provengan de actividades legales y no se utilicen para ocultar capitales ilícitos.
Los controles AML consisten en una serie de acciones coordinadas para evaluar riesgos y supervisar todas las transacciones de manera continua. Entre los elementos más habituales aparecen:
Recopilación y confirmación de los datos de clientes (nombre, documento de identidad, dirección) y de empresas (registro legal, estructura de propiedad).
Analiza el nivel de riesgo de cada cliente o entidad en función de su perfil y actividad. La Diligencia Debida del Cliente (CDD) permite identificar factores como:
Para clientes considerados de alto riesgo, se profundiza en la información recopilada mediante:
Supervisión constante de transacciones y patrones de comportamiento para detectar actividades inusuales o sospechosas, como:
Comunicación a las autoridades competentes de cualquier señal de blanqueo de dinero o financiación del terrorismo. Por ejemplo, en la Unión Europea serían las unidades locales de inteligencia financiera.
Explora los conceptos más relevantes para impulsar tu negocio online.