¿Por qué el teléfono móvil gana terreno como medio de pago favorito?

¿Por qué el teléfono móvil gana terreno como medio de pago favorito? La respuesta rápida está clara: por agilidad. Pero sabiendo que no solo ganan terreno en los pagos físicos sino también en los pagos online, la comodidad pasa a un segundo plano dejando lugar a otros motivos no tan simples.

Tanto para los pagos físicos contactless como para los pagos online, el smartphone gana adeptos año tras año, algo que poco tiempo atrás hubiera parecido imposible y se consideraba incluso peligroso. Pero lo cierto es que el tiempo ha dado la razón a la tecnología y cada día se comprueba que se trata de un medio de pago muy seguro y cómodo. 

 

Teléfono móvil para pagos físicos contactless

Sabemos que los pagos contactless (tanto con el móvil como con la tarjeta) están desplazando al uso convencional de la tarjeta o al efectivo (un 65% en 2018). Las ventajas están claras: el pago es mucho más rápido y, en muchas ocasiones, si es menor a 20€ ni siquiera es necesario introducir el pin, acelerando todavía más el proceso.

Pero utilizar la tarjeta, aunque sea en su modalidad contactless, implica tener que abrir la cartera y buscarla, mientras que el teléfono móvil siempre se tiene a mano y con el patrón de acceso tan automatizado que apenas requiere unos milisegundos. Y precisamente ese patrón de acceso supone un nivel de seguridad mayor al que tiene la tarjeta de crédito, siendo dos los niveles en caso de que la app que se utilice para el pago también tenga un pin. 

Curiosamente se suele considerar que el pago móvil contactless es más inseguro, pero lo cierto es que lo es mucho más que con la tarjeta contactless, que como hemos visto, no requiere ninguna identificación en pagos hasta 20€. En cualquier caso, como se intuye, el motivo principal de elegir el móvil es la agilidad.

 

Teléfono móvil para pagos online

El crecimiento de este tipo de pagos lleva también un buen ritmo de crecimiento a pesar de que, a diferencia del tipo de pago móvil que hemos visto anteriormente, esta opción no es más cómoda que su alternativa: el PC. Aún así, hemos pasado de un 25% en 2014 a un nada desdeñable 63% en 2018. ¿Cómo es esto posible, si es mucho más fácil y cómodo hacer las compras online desde un ordenador?

La respuesta es múltiple: por un lado, nos pasamos el día usando el smartphone en cada momento libre que tenemos, tiempo que es habitual aprovechar para navegar por las redes sociales o buscar productos que necesitamos o deseamos. En ambos casos, es muy probable acabar en una ficha de producto y hacer efectivo el impulso de comprar inmediatamente.

Por otro lado, con las medidas de seguridad actuales, prácticamente en todas las compras online es necesario tener a mano el teléfono móvil para recibir un código de seguridad y poder completar el proceso de compra. Esto es así tanto si se está realizando la compra en el pc como en el móvil. De esta manera, ¿para qué emplear dos dispositivos cuando se puede hacer todo directamente en uno?

Si a esto le unimos la constante ampliación del tamaño de las pantallas móviles y los nuevos métodos de identificación biométricos (huella dactilar, reconocimiento ocular o facial, etc.), se aumenta la comodidad y velocidad para realizar cualquier proceso a través de los dispositivos móviles, convirtiéndose estos en pequeños ordenadores y en el método único de pago en cualquier circunstancia. 

 

¿Y de cara al futuro?

Mucho se habla sobre cómo serán los pagos del futuro, y si tenemos en cuenta solo las tecnologías que ya se están probando, la tendencia está clara: pagos minimalistas donde la interacción humana es prácticamente inexistente. Son los conocidos como pagos invisibles.

A este tipo de pagos se puede acceder de maneras más o menos “futuristas”, pero todas tienen en común que lo único que el cliente necesita hacer para llevarlas a cabo es confirmar su voluntad de pagar. Desde identificar el móvil inalámbricamente sin sacarlo del bolsillo o el bolso hasta la identificación biométrica facial, pasando por wearables como los smartwatch o implantes bajo la piel. Tecnologías que ahora nos pueden parecer más o menos lejanas pero que, sin duda, acabarán ganándose el favor de la sociedad por su practicidad, que a fin de cuentas es lo que siempre acabamos primando. 

Fuentes: Statista, Mastercard

Learn More