Los chargebacks (o devoluciones de cargo) son uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los comercios que aceptan pagos con tarjeta, especialmente en entornos de ecommerce y en operaciones card-not-present (CNP).
Su impacto puede ir mucho más allá de la devolución de una venta: pueden generar costes operativos, tiempo dedicado a recopilar evidencias, posibles comisiones y, si se acumula un volumen elevado de disputas, un mayor nivel de riesgo para el comercio.
En este artículo explicamos qué es un chargeback, por qué se produce, cómo funciona el proceso y qué puede hacer un comercio para prevenirlo y gestionarlo.
Un chargeback es la reversión de una transacción con tarjeta que puede producirse cuando el titular cuestiona una operación ante su banco emisor. A diferencia de un reembolso, que gestiona directamente el comercio, el chargeback se inicia a través de la entidad bancaria del cliente y puede terminar con la devolución del importe.
Como ya explicaremos más adelante, puede producirse por diferentes motivos, como fraude, cargos no reconocidos, errores en la transacción o problemas con un producto o servicio. El objetivo del sistema de chargebacks es proteger al consumidor, pero también puede suponer un perjuicio para los comercios si no se gestiona adecuadamente.
Las causas de un chargeback pueden ser muy diferentes y, por tanto, la estrategia para prevenirlas o defenderlas tampoco debería ser la misma. Estas son algunas de las causas más comunes de los chargebacks:
El proceso de un chargeback suele seguir una serie de fases establecidas por las redes de tarjetas (Visa, Mastercard, etc.). Aunque puede haber pequeñas variaciones en cuanto a plazos y procedimientos según el banco o proveedor de pagos, el recorrido habitual es el siguiente:
El titular de la tarjeta detecta un cargo que considera no válido y contacta con su banco emisor para solicitar el reembolso.
El banco del cliente analiza la reclamación y, si considera que procede, inicia el proceso de disputa conforme a las reglas del esquema correspondiente. En esta fase, el importe puede revertirse dentro del circuito de pagos.
El comercio recibe la notificación del chargeback y la información necesaria para responder, normalmente a través de su adquirente o proveedor de servicios de pago. Entre los datos más importantes se encuentra el reason code, que identifica el motivo de la disputa.
Como comercio, puedes aceptar la disputa o defender la operación si consideras que la transacción fue legítima. Para ello, debes aportar toda documentación que pueda justificar la legitimidad de la transacción como justificantes de entrega, facturas, copia del pedido, comunicaciones con el cliente, etc.
Este proceso de defensa de una transacción se conoce habitualmente como representment.
Si el banco emisor no acepta las pruebas o si alguna de las partes no está de acuerdo con el resultado, el caso puede escalar a prearbitraje. Esta fase permite presentar más argumentos y documentación, con el objetivo de evitar llegar al arbitraje, que implica costes adicionales.
Si no se alcanza un acuerdo en prearbitraje, el caso se eleva al comité de arbitraje del esquema de tarjetas, que revisa todas las pruebas y toma una decisión final y vinculante. La resolución debe ser acatada por ambas partes y puede implicar costes adicionales para la parte que corresponda.
El proceso finaliza con la resolución de la disputa donde se pueden desarrollar dos posibles escenarios. Si el chargeback se mantiene, el comercio asume definitivamente la pérdida del importe de la operación. Si la disputa se resuelve a su favor, puede recuperar el importe, de acuerdo con las reglas y el procedimiento aplicables.
Durante este proceso, el comercio también puede asumir una comisión por chargeback y, si la tasa de reclamaciones es alta, se arriesga a sufrir restricciones o sanciones por parte del proveedor de pagos.
Cuando un comercio decide defender una transacción, no basta con afirmar que la operación fue legítima. Es necesario aportar evidencias que respondan al motivo concreto de la disputa y permitan demostrar que la transacción fue autorizada, procesada correctamente o, cuando corresponda, que el producto o servicio fue entregado.
Dependiendo del tipo de disputa, estas son algunas de las evidencias que puede aportar un comercio y pueden ser relevantes:
No existe una lista universal de documentos que garantice que un chargeback será revertido. Sin embargo, es importante usar los justificantes adecuados dependiendo del motivo de la disputa y de las reglas del esquema de tarjetas correspondiente.
Por ejemplo, si un cliente reclama que no ha recibido un producto, demostrar que el pago fue autenticado mediante 3D Secure no acredita por sí solo la entrega. En ese caso, serán mucho más relevantes el número de seguimiento, la dirección de entrega y la confirmación de recepción.
Recibir un chargeback no significa necesariamente que hayas perdido el importe de la operación. Lo primero es revisar el motivo de la disputa, analizar la transacción y valorar las evidencias disponibles.
A partir de ahí, puedes aceptar el chargeback o defender la operación. A continuación, te explicamos en qué casos conviene cada opción y cómo gestionarlo:
Acepta el chargeback si:
Defiende la operación si:
En cualquier caso, es importante actuar dentro de los plazos establecidos y presentar únicamente las evidencias relevantes para el motivo concreto del chargeback.
Un chargeback no implica únicamente la devolución del importe de una venta. Para un comercio, una disputa también puede generar costes adicionales, trabajo administrativo y un mayor nivel de riesgo si se acumula un volumen elevado de reclamaciones.
Entre sus principales consecuencias se encuentran:
En casos más graves, cuando el nivel de disputas supera los límites establecidos y aumenta el ratio de chargebacks, pueden aplicarse medidas de monitorización, restricciones o penalizaciones.
El ratio de chargeback es una métrica que mide la relación entre las disputas y la actividad transaccional de un comercio. Es un indicador relevante porque permite identificar tendencias y detectar un posible aumento del riesgo asociado a las operaciones.
Se calcula dividiendo el número total de chargebacks dividido entre el número total de transacciones multiplicado por 100 para obtener un porcentaje. Es importante que ambas métricas correspondan al mismo periodo de tiempo (ya sea un mes, tres meses o un año).
Sin embargo, no debe utilizarse un porcentaje universal para determinar si un comercio está o no en riesgo. Los criterios, metodologías y programas de monitorización pueden variar según el esquema, el mercado y el adquirente.
Además, controlar únicamente el ratio global puede ocultar información importante. Un análisis más completo debería segmentar las disputas por motivo, producto/servicio, país, método de pago, canal, tipo de transacción, dispositivo, origen del fraude, entre otros. De esta manera, el comercio puede identificar la causa raíz y no limitarse a reaccionar ante el número de chargebacks.
No todos los chargebacks pueden evitarse, pero una buena estrategia de prevención puede ayudar a reducir las disputas evitables y detectar las operaciones de mayor riesgo.
Estas son algunas de las recomendaciones clave:
Si los chargebacks ya forman parte del día a día de tu negocio, sabes que no siempre es fácil identificar por qué se producen ni cómo actuar cuando aparecen. Una plataforma de pagos adecuada puede ayudarte tanto a prevenirlos como a gestionarlos de forma más eficiente cuando se producen.
En PaynoPain podemos ayudarte a revisar cómo gestionas actualmente tus pagos y detectar oportunidades de mejora en autenticación, prevención del fraude, trazabilidad y gestión del riesgo.
¿Tienes dudas sobre tus chargebacks? Cuéntanos tu caso y hablamos. Nuestro equipo puede ayudarte a encontrar la estrategia más adecuada para tu negocio.